Cuánto se modificaron las reglas, cuáles son las posibilidades de renegociar los plazos y cómo impactaría una mayor suba del dólar.

Para quienes ya están pagando un crédito, la variable más importante no es el dólar, sino la inflación y el salario. Al ser un crédito indexado, se ajustará todos los meses a la par de la inflación -tanto la cuota como el capital- .”Si durante la vida del crédito, el salario acompaña a la inflación, la persona no debería tener problemas para poder pagarlo, porque todos los meses la cuota ajustada del crédito se debería llevar la misma proporción de mi salario”, explica Mariano Otálora, especialista en finanzas y director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales.

¿Qué pasa sí los ingresos no alcanzan para pagar la cuota?

El Banco Central incluyó una cláusula por la que obliga a los bancos a extender los plazos en caso de que el costo de vida avance un 10 por ciento por encima del coeficiente de variación salarial. “Esto significa que, ante un escenario donde se produzca una caída del salario real, el tomador podrá solicitar que se extienda el plazo del crédito, generando que la cuota baje y por ende que la deuda se extienda en plazo”, detalla Otálora. De esa forma se le permite a quien tenga un crédito, que no se le achique tanto su ingreso disponible y pueda seguir pagando.

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