Las cuotas de los préstamos atados a la inflación se dispararon 30 por ciento en seis meses y 47% en todo 2018 pero como los sueldos no acompañaron esa suba, desde febrero estará disponible un recálculo.

Simultáneamente se supo que el índice de salarios del total de los trabajadores registró en octubre de 2018 un incremento en promedio del 26,2% pero la inflación ascendió al 45,9%.

Durante el “boom” de los préstamos para vivienda ajustables por inflación, hasta 24 mil personas por trimestre se convertían en “propietarios UVA”.

Eso ocurrió antes de la crisis cambiaria de mayo pasado, que hizo disparar el valor de las cuotas de los préstamos actualizables en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA).

Con esta modalidad, lanzada en 2016, los pagos y el total de la deuda se actualizan mes a mes según el Índice de Precios al Consumidor del Indec, lo que sumado al retraso de los sueldos hizo que lo que al inicio parecían cuotas accesibles, similares o sólo algo mayores a un alquiler, se hayan vuelto de repente una carga gravosa para muchos, difícil de sostener.

Cuando estas personas hacían las averiguaciones previas para contratar el préstamo, los bancos ofrecían simuladores “online” que permitían proyectar la evolución de las cuotas en distintos escenarios económicos.

Pero ni las situaciones presentadas entonces como más “pesimistas” lograron anticipar lo que al final pasó, justo después de un boom inmobiliario en el que llegó a haber 24 mil nuevos “propietarios UVA” por trimestre.

Sólo en los últimos seis meses, las cuotas se incrementaron un 30% y cerraron el 2018 con un alza del 46,8%, una suba interanual muy superior a la que, según los últimos datos oficiales, vienen registrando los alquileres en la Ciudad de Buenos Aires (36,1% a noviembre). Y también los salarios de los trabajadores registrados, que a octubre se habían actualizado sólo un 27,3% en doce meses, tal como informó este jueves el ente estadístico.

Por el salto inflacionario, según calculó Clarín, para quien pidió un préstamo por US$ 102.900 en junio pasado (unos $ 2,9 millones de entonces) la cuota inicial de $ 19.237 ya se transformó en una de $ 25.159, casi $ 6 mil mayor.

Del mismo modo, durante los últimos doce meses, pagos de $ 7.600 saltaron a casi 11.200, los de 10.000 se fueron ya a 14.750 mil, y los de 15 mil, a más de 22.100.

Mientras, para quien cumpla dos años como deudor, el pago del próximo mes ya será en pesos un 80 por ciento mayor al inicial. Y para los que ingresaron con el debut de los UVA, las cuotas ya son 121 por ciento mayores.

Quien por ejemplo pidió 79.000 dólares en abril de 2016 ($ 1,2 millón), había arrancado pagando 7.900 pesos al mes pero luego fue de 11.900 a fines de 2017, 13.347 en mayo pasado y ahora está en 17.456 pesos.

Pero en la Secretaría de Vivienda de la Nación calculan que alrededor de 30 mil deudores -sobre más de 130 mil préstamos otorgados- habrían quedado a finales de 2018 en condiciones de activar la “cláusula gatillo” que el sistema UVA prevé para aliviar las cuotas en períodos como el actual.

Lo que dice la “letra chica” de todos los créditos de este tipo es que, si desde el inicio las cuotas subieron 10 puntos porcentuales más que lo que habrían aumentado al ajustarse según el Coeficiente de Variación Salarial del Indec, el cliente puede pedir que le recalculen los pagos con un plazo hasta 25 por ciento mayor: por ejemplo, pasar de 20 años a 25 o de 30 a 37 años, lo que rebaja un poco los montos, aunque en algunos casos de manera poco significativa. Y esto se puede hacer sólo una vez a lo largo de toda la vida del préstamo.

Fuente: www.gacetamercantil.com

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